Varias son las personalidades en el mundo, entre filósofos, poetas, escritores, periodistas, políticos, diplomáticos, dramaturgos, etc., de diferentes nacionalidades y en diferentes épocas de la historia universal; quienes han dejado huella con frases que han quedado en la memoria humana y que en más de una oportunidad fueron utilizadas por otras personas en diferentes circunstancias.
Ludwig Wittgenstein, Robert Lee Frost, Mark Twain, Abraham Lincoln, Ernest Hemingway, Píndaro, Publio Siro, Noel Clarasó, James Russell Lowell, Baldassare Castiglione, Oscar Wilde, Jacinto Benavente, François de la Rochefoucauld, José Ingenieros, Pedro Calderón de la Barca y varios, varios otros que en realidad pretendieron asemejarse al verdadero Creador de las cosas, Dios.
Pretendieron, anoto, toda vez que una gran mayoría de estas frases, en su esencia estuvieron ya anotadas en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.
Ludwig Wittgenstein (1889-1951) Filósofo británico de origen austriaco, escribió: Lo que se deja expresar, debe ser dicho de forma clara; sobre lo que no se puede hablar, es mejor callar.
El Señor Jesucristo, durante su ministerio en la tierra, se refirió al hablar del hombre íntegro, cuando decía:
Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. Mateo 5:37
Asimismo, Santiago patentiza esta exhortación respecto del buen hablar:
Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.
Santiago 5:12
Aquí citamos también a Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense: Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda.
El reconocido escritor estadounidense, Ernest Hemingway (1896-1961) se atrevió a escribir: Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar.
Muchos años antes, el romano Publio Siro, poeta dramático que vivió en el Siglo I AC, decía: El hombre que no sabe callar tampoco sabe hablar.
A propósito de ello, el mismo Santiago escribe:
Pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Santiago 3:8
Otra frase que se le atribuye a Oscar Wilde (1854-1900) dramaturgo y novelista irlandés, dice: Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más.
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) Dramaturgo y poeta español, anota: Vencer y perdonar, es vencer dos veces.
Pero ya Salomón en el libro de los Proverbios, anotaba:
Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua; porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará. Proverbios 25:21-22
Jacinto Benavente (1866-1954) dramaturgo español, decía respecto de perdonar: A perdonar sólo se aprende en la vida, cuando a nuestra vez, hemos necesitado que nos perdonen mucho.
El mismo Señor Jesús decía:
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Mateo 6:14-15
Sería una larga lista enumerar a varias de estas eminencias, que sin desmerecer su intelectualidad, sería conveniente referirnos a la Palabra de Dios y encontrar el verdadero tesoro.
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
2 Timoteo 3:16-17